Plataforma Mínima nace y se materializa en la intersección del sur del pacífico, un territorio que deviene en zona de conflictos y tensiones multicausales. La misma complejidad que presenta el arsenal tectónico chileno podría ser una metáfora de la inagotable producción imagética de esta plataforma/soporte. Lo que nació como una idea potencial entre los deseos y gestos de tres personas, con el correr del tiempo se transformó en un dispositivo de código abierto donde las principales nomenclaturas visuales se erigen desde la premisa de “Sacar el cuerpo”. Entonces ¿de qué manera sacar el cuerpo?
Carla León Pino, Lorna Riveros y Rodrigo Vallejos Orellana se funden en la diagramación de esta plataforma para tensionar y encontrar diversas posibilidades donde el recurso corporal funciona como un magma desbordante que bajo la mediación tecnológico - digital refracta un atlas remoto-telemático. Las combinaciones y operaciones para sacar el cuerpo resultan infinitas y los lenguajes contemporáneos abonan la producción. En este sentido, las propuestas de Mínima no buscan encasillarse, más bien actúan como ejercicios de camouflage con aportes de la danza, la performance, la fotografía, el diseño, los nuevos medios, entre otros. Es sin duda un plusvalor la habilidad que ensayan al poder habitar tantos espacios y lenguajes y a la vez ninguno. Es que en la producción incesante surge un margen de acción volátil que se desplaza y se autodefine de manera sistemática. Tomar o asumir una sola y cerrada manera de producir limitaría y bloquearía su principal estructura como portal hacía otros mundos posibles, otros paisajes, otros tránsitos. Aquello que surgió en el 2016 como una inquietud, significa hoy una instalación viva, inter y trans conectada con diferentes agentes e instituciones del campo artístico -creativo.
Asumiendo que la definición de cuerpo puede ser abordada desde diversas variables, generalmente se entiende al mismo como una estructura compleja y organizada que mantiene la vida. Un sistema de tejidos y órganos con funciones, posibilidades y limitaciones. Esta masa corporal es la que recupera Mínima e indaga inicialmente desde la danza expandida para llevarla a otros límites y bifurcaciones. Estudios y propuestas corporales que ponen este sistema cárnico en un constante acontecer experiencial. Es así donde el cuerpo se vuelve un vector elemental que se estira, se expone, se desmaterializa, se faceta, se yuxtapone, se esfumina, y asume otros cauces que devuelven imágenes imposibles y complejas, (pos)contemporáneas. La gama de posibilidades donde se representa un cuerpo maleable encuentra soportes digitales, análogos y virtuales. Los diferentes dispositivos móviles y software de interpretación y edición aportan combinaciones inesperadas. Resulta de tantos procedimientos un cuerpo/archivo, allí donde se asume la posibilidad ilimitada de ser, de materializarse, de guardarse, de reproducirse, de desplazarse. El cuerpo adquiere entonces la potencia de sobrevivir inclusive al paso del tiempo, de trasladarse y superar los límites de las fronteras, de actualizarse y contribuir en tanto alimento de la memoria.
Pensar la producción de Plataforma Mínima nos lleva inmediatamente a ubicarnos temporalmente en la escena del arte contemporáneo y es en este horizonte que su gesto creativo adquiere movimientos oscilatorios que responden a la metáfora de la reología propuesta por Boris Groys, donde las tendencias artísticas actúan como fluidos donde sus cambios y variaciones surgen de acuerdo al tiempo en relación directa con su contexto. Por este motivo, los archivo / cuerpo constituyen un espejo epocal en constante cambio predispuestos a su propia evanescencia permanente y a una mutabilidad resistente y multiplicadora.
Esta mirada nos invita a reflexionar sobre el mundo como un artefacto y la producción artística como uno de sus tantos engranajes. Mínima se nos presenta entonces, como una pieza de estos sistemas donde su producción pone el foco en el archivo / cuerpo. Un archivo dentro del flujo de un presente transitorio y ante la inminencia de un futuro inquietante. Se trata de una navegación de archivos sensibles donde el cuerpo asume la entidad de marca, de huella, de memoria, del devenir del tiempo. Entonces la pregunta que podemos hacernos hoy es: ¿Dónde se encuentran nuestros cuerpos?
Plataforma Mínima participó de la publicación coordinada por el colectivo Visitantes de la Patagonia Argentina. Se trata de un dispositivo colaborativo de diferentes artistas del país.
Un territorio colaborativo expandido
Las visitas son parte del trabajo de esta pieza gráfica, proyecto colectivo que coordina el grupo visitantes. En esta pieza gráfica invitaron a diferentes artistas entre los cuales se encuentra el colectivo Plataforma Mínima de nuestro país vecino, Santiago de Chile. Todas las propuestas están relacionadas con algo de urgente que está en sintonía con las historias y territorialidades circundantes de los participantes convocados a la acción y, que a su vez, proponen pensar los territorios patagónicos con el deseo de poder favorecer intercambios desde los misterios de lo conocido.
Esta publicación tiene la intención de construir una forma sencilla de caminar en los agujeros, dentro de pequeñas historias. Un espacio de dialogo, y una oportunidad de poner en común vistas, palabras, acciones en torno a nuestras experiencias en los lugares que habitamos. Plataforma Mínima de la publicación siguiendo sus estudios sobre cuerpo y territorio. Entre sus textos podemos encontrar fragmentos que dan cuenta de su trabajo sostenido en la materia.
Diálogos Intermitente, inicia su recorrido en el 2021 con un explosivo intercambio entre los artistas de Plataforma Mínima y Nahuel Sanchez con su proyecto Intermitente de la ciudad de Córdoba, Argentina. Esta conexión fue el puntapié inicial para la creación de los conceptos de su trabajo en conjunto " Cuerpo y territorio" que hoy en día nos hace explorar, reflexionar e investigar sobre nuestros límites, bordes, geografías y cartografías que dan paso a procesos creativos.
Los conceptos cuerpo y territorio se transforman en el punto de unión y apertura a nuevos diálogos y abordaje bidimensional y subjetiva de la imagen CUERPO como un repositorio de experiencias, vivencias y particularidades según su contexto o TERRITORIO, adquiriendo así una materialidad y sustento plasmado a través de la exploración visual (fotografía/video) y la articulación de nuevas poéticas cuerpo espaciales otorgándole una mirada transformadora a las diversas propuestas.
"Cartografía de un cuerpo. Mapeo digital de un cuerpo recopilado y formateado en una imagen electrónica. Proyecciones, relieves asociado a un imaginario geográfico en su forma y estructura", son algunas de las miradas y reflexiones en torno a este diálogo.
El intercambio de ideas y miradas en relación a estos conceptos forman los cimientos para la construcción de DIÁLOGOS INTERMITENTES dos geografías: Córdoba + Concepción.